¿Hasta dónde se extienden las sombras?
Si son éstas la ausencia de luz.
¿Dónde se encuentra la luz?
Si aún sin verla, sabemos que existe del otro lado.
¿Solo debemos esperar que nos ilumine o podemos acercarnos a ella?
El sendero que cruza las sombras no es la primera elección, pero suele ser la más sabia.
Son pocos quienes dan el primer paso, pero nunca han regresado arrepentidos portando con ellos la propia luz del saber.
¿Cómo alcanzarla si entre las densas sombras nos es esquiva?
Es el saber, esa es la chispa creadora que incendia la oscuridad y muestra el camino.
Ese camino es muchas veces camino de dolor porque el dolor es más fuerte conociéndolo, pero es el dolor solo un instante, solo el umbral de la liberación, el umbral a pasar para vestir nuestras alas y emprender vuelo a la libertad.
Surca los mares, atraviesa las selvas, cruza los desiertos y observa el resplandor de los dorados domos del Este. Agita tus alas, eleva tu alma y dirígete al sol sin el temor de Dédalo, no te detengas y llega más lejos, este mundo ya no es tan grande.










